¡¡¡ VIVA BORNOS !!!

14 feb 2012

Las rotondas.

Hola amigos:

Hoy quiero hablar de las rotondas, esos anillos circulares que tan frecuentemente encontramos en nuestras carreteras urbanas e interurbanas.

Sin lugar a dudas, la implantación de las rotondas ha supuesto mejoras en el tráfico rodado: la supresión de semáforos en muchas de éstas y la fluidez que con  ello se consigue en la circulación ha supuesto un alivio para el sufrido usuario.

Pero no todo son ventajas  al circular  por las rotondas que no están reguladas por semáforos, muchos conductores carecen de los conocimientos o disciplina necesarios  para entrar o salir de ellas.  Solo basta con observar in situ o desde un balcón cercano,  cómo se desarrolla la circulación en estos círculos de asfalto.

Las  rotondas pueden ser consideradas como cualquier otro tramo de carretera recto o curvo con dos carriles, pero que en estos casos son  circulares con accesos y salidas.

El artículo 21 de la Ley de Seguridad Vial establece las normas de circulación en estas glorietas, y determina qué vehículos tienen preferencia de paso. Así, dicho artículo dispone que gozan de preferencia sobre los demás vehículos que traten de  acceder a alguno de sus dos carriles, aquellos que ya hayan accedido o se encuentren  circulando dentro de los mismos.

Debido a las muchas  infracciones que se cometen en estos puntos de circulación:  no ceder el paso a los vehículos con preferencia, no hacer uso de los indicadores de dirección ( intermitentes )  o no hacerlo con la suficiente antelación, cambiar de carril espontáneamente  cuando  circulando  por el interior  queremos   tomar una salida,  interceptando  el  paso bruscamente  y obligando a frenar  al vehículo  que  circula  por   nuestra derecha,  o  bien respetando la prioridad de éste,  en  lugar  de  continuar , dar una vuelta  y colocarnos gradualmente  en la derecha,  nos  detenemos  en dicho carril  interior   esperando a que el derecho  se encuentre libre  para realizar  el giro,  son la consecuencia de multitud  de  colisiones  que nos llevan a   discutir la culpabilidad  del hecho,  de tramitar  el parte amistoso,  de quedarnos sin coche  una temporada,  y  que posiblemente   nuestra aseguradora  nos suba  la prima  que tanto nos duele cuando llega la fecha de su renovación.

Ante  las  consideraciones expuestas,  yo, con  treinta años de experiencia  como árbitro  de la circulación de vehículos, recomendaría  a  todos   extremar  las precauciones  no sólo en las rotondas,  sino en  cualquier otro lugar  que ofrezca complejidad  circulatoria.

Como siempre, con mis mejores saludos.

Juan Cabrera,

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