¡¡¡ VIVA BORNOS !!!

4 jul. 2013

SAN LAUREANO Y LA PESTE



En 1649 toda España cedió al azote de la peste. Cada día morían centenares de personas en los diferentes pueblos y ciudades de nuestro país, nada podía detener lo que todos pensaban que era un castigo divino. En la provincia de Cádiz, unos de los pueblos que más sufrió los envites de la peste fue Bornos. Solo en un día, el 24 de julio de ese mismo año, murieron 50 personas en el pueblo. Tan escaso era el número de habitantes por aquella época, que todo apuntaba a la desaparición de Bornos. 

Los bornichos rogaban auxilio divino. Acudían con frecuencia a las iglesias para implorar al cielo. Cuentan que los monjes de Convento de San Jerónimo decidieron sacar a la calle la imagen del Cristo del Capitulo. Durante todo un día lo llevaron en unas andas y procesionaron por todas y cada una de las casas de la villa, visitando a enfermos y transmitiendo alivio y esperanza. Desde aquel día, un cuatro de julio de 1649, día De San Laureano, no hubo más muertes a causa de la peste. Es por eso que los habitantes de Bornos celebramos desde aquel día  la fiesta en honor a nuestro patrón, recorriendo las mismas calles que hace casi 370 años recorriera el Cristo del Capitulo para salvar a los bornichos. 


San Laureano es un santo católico de la época visigoda que fue según la tradición obispo de Sevilla desde el año 522 al 539. Murió tras sufrir martirio en la ciudad francesa de Bourges en el 546.

San Laureano nació en Hungría, hijo de padres nobles pero paganos. Durante su juventud un pariente católico lo retiró ocultamente de sus padres y lo trasladó a Milán, donde se convirtió al cristianismo. Se dice de él que en la flor de la juventud era "esmerado en la abstinencia, liberal en las limosnas, trasnochante en las vigilias, continuo en las oraciones, frecuente en los ayunos, solícito en recrear a los pobres, modelo en sus palabras, mitigado en la ira y singularísimo en la hospitalidad". 

Huyendo de los herejes arrianos, se trasladó a Sevilla, donde en el 522 es nombrado obispo de la diócesis en sustitución de Máximo. Permanece en este puesto durante 17 años hasta el 539.

En el 539 deja Sevilla, trasladándose primero a Marsella y después a Roma donde se entrevista con el Papa Vigilio. Es perseguido y capturado por Totila el rey de los Ostrogodos, seguidor del arrianismo, que le da muerte en la ciudad francesa de Bourges el día 4 de julio del año 546 y ordena que lo decapiten, mandando su cabeza a Sevilla, la cual cuando llegó a la ciudad la libró de la peste y el hambre que padecía según el mismo había profetizado antes de morir.


SANTIAGO SIERRA BARCIA

1 comentario:

Perico Calderero dijo...

Desde luego que se ha de tener fe para creerse lo que aquí se cuenta.
Los milagros solo ocurren ante los ojos de los fanáticos religiosos.
La iglesia católica siempre ha aprovechado todas las desgracias humanas para hacer su " agosto" culpando a las victimas "del castigo divino" por no tener fe en el altísimo (está tan alto que no se entera de lo que pasa aquí abajo)y luego presentar a un Laureano como salvador.
Pero yo me pregunto: ¿Por qué esos prodigios no se dan también en el siglo XXI y el Laureano de turno acaba con las epidemias de Cáncer, Sida o el hambre en muchos países del mundo,que ya ha matado a cuatro o cinco veces mas personas que mató toda las oleadas de peste desde el 1300 hasta el 1800 ? ¿Porqué se han dado estos "milagros" solo en esa época en la edad media, una época de tanto oscurantismo y fanatismo religioso ? ¡¡mirad si eran fanáticos que con su religión quemaban viva a las gentes!!.
Pero no quiero decir que todo se hiciera de mala fe, podría haber beatos que fueran tan "fundamentalista" con su religión que solo veía lo que a su religión le convenía ,aún que lo que le convenía a su religión fuera matar gentes.

Yo no puedo creer en milagros mientras veo como mueren los niños de hambre y el vaticano escondiendo millones de euros como hemos visto estos días. Empecemos por ahí ha hacer "milagros", y quizás...empecemos a creer.

Saludos