¡¡¡ VIVA BORNOS !!!

12 feb. 2012

SÓC EL QUICO.

La primera mitad del siglo XX en España fue una etapa de necesidad y desesperación. La mayor parte de la población aceptaba su destino y se aferraba a la prudencia para sumar a su modo de vida humilde, casi mísero en muchos casos, la tranquilidad de saberse obediente a los que tomaban las decisiones.

Pero siempre existieron inconformitas que defendieron su derecho a reflexionar y, no sólo estar en desacuerdo, sino además a hacérselo saber a la parte contraria. Muchos maquis y guerrilleros ajustan su perfil al de estos rebeldes que nunca claudicarán aunque por ello la muerte les sorprenda antes de tiempo.

Uno de ellos fue Francisco Sabaté Llompart, más conocido como Quico Sabaté, mítico anarquista de la CNT que dedicó su vida a combatir el poder que oprimía al obrero. Murió asesinado en Sant Celoni el 5 de enero de 1960.

Había nacido en L’Hospitalet en marzo de 1914 y, no gustándole la escuela, confió su aprendizaje a un maestro racionalista devenido a peón llamado Rogent. Fue quien le enseñó, entre otras muchas cosas, que la palabra “amo” estaba mal empleada, que nadie era dueño de nadie, y que era más correcto usar el término “burgués”.

Creció junto a su familia en el número 55 de la calle Xipreret de L’Hospitalet, cuando aún esta ciudad no había experimentado la masiva llegada de inmigrantes; todavía La Torrassa no era llamada la Murcia chica. Las noticias de huelgas y atentados le despertaban un enorme interés y no tardaría mucho en erigirse protagonista de estos acontecimientos. En compañía de su hermano Pepe y otros compañeros, la leyenda de Quico Sabaté daba comienzo.

Apoyó la sublevación de Jaca, aquélla que sólo sirvió para comprobar la casta y coraje de Fermín Galán y sus hombres; luchó en el frente de Aragón durante la Guerra Civil; conoció las prisiones Modelo de Barcelona y la de Vic, de la que consiguió escapar gracias a una bomba de mano y una pistola que su compañera le pudo suministrar en un vis-à-vis (Quico había sobornado al celador para que la dejase entrar sin cachearla); y en 1939, con todo perdido ya y tras cruzar la frontera por Puigcerdà, fue internado en el campo de concentración de Vernet d’Ariège junto con otros cuatro mil republicanos españoles.

Leonor fue una mujer pacifista, pero era la pareja de Quico Sabaté. Tuvo que aprender a aceptar que su compañero eligiera su causa a su familia. Tuvieron dos hijas, que crecieron en el exilio francés. A pesar del mucho dinero que pudo tener en sus manos Quico debido a las expropiaciones que llevaba a cabo en Barcelona y alrededores, jamás se cuidó de reservar un poco a su familia. Sí empleó parte para ayudar a muchas otras personas, mas el grueso de lo recaudado se destinaba a financiar las acciones contra el régimen.

A mediados de la década de los cuarenta el comisario Eduardo Quintela comenzó la persecución de Quico. Éste consiguió burlarlo en infinidad de ocasiones en sus continuos viajes a España. Áquel lo convirtió en una obsesión personal: ya jubilado, en Galicia, regresó a Cataluña tras conocer que el cerco a Sabaté se había estrechado y su captura estaba más cerca que nunca.

La muerte de Quico Sabaté comenzó en el mas Clarà, cerca de Banyoles, a unos cincuenta kilómetros de la frontera francesa. Allí fueron cercados por un pelotón de guardias civiles con Eduardo Quintela, ex jefe de la Brigada Político-Social de Barcelona, y su perro Cazador de Sangre al frente.

Sus compañeros quedaron todos allí, pero Quico, herido, consigue escapar usando una vaca como escudo y arrastrándose luego entre matorrales. Ya fuera del peligro de las balas, camina un largo trecho hasta llegar a la estación de ferrocarril de Fornells de la Selva. Allí permanece escondido hasta que se acerca el expreso número 1104 procedente de Portbou con destino Massanet-Massanes. Quico, pistola en mano, sube a la locomotora y encañona al fogonero y al maquinista. Quico les ordena que sigan hasta Barcelona sin detenerse, pero ellos le replican que deben  detenerse en Massanet para cambiar la locomotora de vapor por una eléctrica.

A pesar de sus heridas, logra con éxito alzarse también a esta locomotora eléctrica. Pero no llegará a Barcelona, se arrojará antes al campo en las proximidades de Sant Celoni. Aquí le espera el subfusil de Abel Rocha, un soriano afiliado a Falange Española y voluntario del cuerpo rural de defensa, el Somatén. Matará a Quico Sabaté en la esquina de la calle José Antonio con Santa Tecla.

Quico Sabaté está considerado el último maquis que operó en territorio español. En palabras de Pilar Eyre, representa al auténtico luchador solitario, contradictorio, luz y sombra de una de las épocas más terribles de la historia española.

Si se persigue, casi siempre es posible detectar una relación, muy débil en ocasiones, entre cualquier acontecimiento o persona con Bornos. En este caso, podemos aportar la siguiente: Fermín Galán fue uno de los impulsores de la fallida sublevación de Jaca a cuyo fin iban a prestar apoyo Quicó Sabaté y sus compañeros. El fracaso de la misma trajo como consecuencia la condena a muerte y ejecución de Fermín Galán. Pero no su olvido, pues  en 1950, un grupo guerrillero que operaba en la Sierra de Cádiz, al tiempo que Quico lo hacía en Cataluña, recibió el nombre de Agrupación de Guerrilleros Fermín Galán. No podemos precisar si alguno de sus miembros era bornicho o no, pero ¿quién duda que pasaran por nuestro pueblo?

José Bermúdez Pérez

4 comentarios:

juan dijo...

Efectivamente, amigo Bermúdez, esta es la historia de uno de los últimos maquis en la historia de España.

En Girona hay un barrio llamado Sante Eugenia. Recientemente, creyendo yo que en el cementerio de esta barriada, llamado también con este nombre estaba enterrado un copañero mio me dí una vuelta por su espacio reducido. No encontré la lápida identificativa del compañero que yo buscaba, pues había sido enterrado en el de Girona, pero sí me llamó la atención otra lápida de mármol blanco con el nombre de D. Francisco Fuentes, Teniente de la Guardia Civil muerto por los disparos de Quico Sabaté en su huida del Mas Clará.

En dicho tiroteo también resultaron heridos varios guardias civiles.

Un saludo, amigo Bermúdez

Juan Cabrera

Perico Calderero dijo...

Muy buen repotaje.A este hombre podriamos llamarlo el" CHE GUEVARA ESPAÑOL"

Anónimo dijo...

Interesante dato aportas, Juan, y te lo agradezco mucho.
¿Por casualidad te suena a ti, que viviste la época del medio siglo en Bornos, la asociación de guerrilleros Fermín Galán?

Perico, sin duda, ambos prefirieron morir de pie que vivir de rodillas.

Sendos abrazos para ambos.

José Bermúdes

juan dijo...

Negativo, amigo Bermúdez, negativo. Esta asociación guerrillera me es totalmente desconocida.

Los abrazos se cruzan; ahí va el mio.

Juan